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El cuerpo del iceberg

El cuerpo del iceberg

A pesar de que en la mañana hacía un calor canicular, ahora el pecho y las costillas le tiemblan por el frío subcutáneo que siente. Está con el muchacho de al lado ―y cuál muchacho, si ella le lleva apenas seis años―. La abogada insípida conoció al vecino inopinado hace dos días, tras los cuales ahora es el amigo con el que coge y al que le tiene un aprecio creciente a ritmo exponencial. El poster de Walter Benjamin en la sala de ella solo los ha visto entrecruzarse las piernas una vez, cuando el hijo de ella se había ido con su padre un fin de semana. Suelen reunirse en el departamento de él, justo al lado. Es en cierta medida justo...

Mégico máxico

Mégico máxico

A partir del siguiente párrafo, cada oración separada con un punto es el título de una noticia de algún periódico mexicano, ocurrida en la última semana. Revisé tres medios nacionales y cuando menos dos de cada estado, con la idea de encontrar notas “mexicanas”. Es decir, que no importa el lugar en que sucedió el hecho, porque podría haber ocurrido en cualquier otro sitio del país. Por eso, aunque en algunas frases se mencionan nombres o lugares particulares, estos en realidad son irrelevantes. Son noticias de todos nosotros, de todo el país. Este, en suma, es un retrato breve de México y todos sus sinsentidos, para celebrarlo y quererlo de la mejor manera posible: conociéndolo. Aún cuando el “festejo patrio” parezca de razones difusas, todavía tenemos motivos para querer sobremanera a este país tan inexorable, Mégico máxico, México mágico.

Salvado por la campana

Salvado por la campana

Te salvó la campana, suertudo, dice el profesor con un semblante más divertido del que esperaba. Bueno, eso tiene más sentido en inglés, porque “bell” también es timbre. Entonces, mejor dicho, te salvó el timbre, pero en el fondo es lo mismo, un sonido agudo que llamó mi atención y marcó el fin del round entre el policía y tú, ¿verdad? Podrías haber seguido los siguientes encuentros, sí, ya sé, lo veo en tu mirada, pareces gato enojado; pero a la vez sería una vergüenza correr otra vez el destino de hace unos meses, ¿no? El profesor de electrónica da vueltas en el gran espacio sin paredes que sirve de sala, comedor y cocina...

Sirena rojiazul

Sirena rojiazul

La silueta camina de la ventana a la puerta. Tres metros que bastaron para despertar la sospecha de la camioneta azul marino en la callejuela contigua. Los del vehículo fueron llamados por un vecino inopinado que vio al tipo desgarbado aparecer de la oscuridad, acercarse a la ventana del profesor y espiarlo largo rato. Primero, el vecino creyó que se trataba de un chaqueto pervertido, por lo que solo llamó como advertencia a los de la camioneta; pero ahora que el voyerista da unos pasos hacia la puerta, se apresura a indicarles que ahí está por cometerse un delito. Con una lamparita de láser rojo le apunta en la espalda al joven desentendido, hasta que lo ubican en la penumbra...

Colilla de cigarro

Colilla de cigarro

Espía durante un rápido vistazo, con lo que alcanza a memorizar todo lo que está adentro. La silla de respaldo alto, el escritorio de madera oscura, el estante donde se alojan las herramientas e inventos del profesor de electrónica. Se arrepiente de su decisión. A punto está de irse, cuando una bocina intercambia el mutismo por canciones tristes de otra época. Carajo, ahí está este güey y no me di cuenta, piensa el tipo mientras que aterrado se parapeta en el borde izquierdo de la ventana. Permanece rígido, tratando de exudar su miedo en el mayor silencio posible. La curiosidad, impertinente como siempre, lo obliga a echar otra mirada. Desde el filo vertical, lanza un ojo a su antiguo profesor de soldaduras, resistencias y aparatos...