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Nuestro Monstruo Guardián P2

Del Toro con Monstruo

Guillermo Del Toro
(segunda y última parte)

Del Toro dando una visita guiada de su exposición “En casa con mis Monstruos”.

En la entrega anterior hablamos de cómo fue “el pacto secreto” del niño Guillermo del Toro con sus monstruos y qué lo llevó más tarde a dedicarse al cine. En esta última parte abordamos sus obras principales, así como por qué es tan generoso con los jóvenes talentos, a quienes les patrocina becas y viáticos para cumplir sus sueños.

Reinvención del vampiro

A decir del crítico de cine Leonardo García Tsao, Del Toro tenía en mente una historia de vampiros desde finales de 1984. El primer guión se titulaba El vampiro de Aurelia (Aurora) Gris; el proyecto maduró hasta convertirse en Sangre gris y, luego de casi ocho años de trabajar en él, finalmente quedó como La invención de Cronos (1992), que Ediciones El Milagro publicó incluso un año antes del estreno de la película.

Cronos

Escena de Cronos (1992)

Sobre estas evoluciones escribió Tsao: “…me pareció una original reinterpretación de los mitos del vampirismo que, además, tenía la virtud de situarse en un México reconocible. […] Poco después leí el tratamiento final. Con ajustes hechos de acuerdo con el presupuesto disponible, se perdieron algunos elementos que disfruté mucho, aunque Guillermo encontró la manera de sustituirlos, enriqueciendo la estructura del relato. […] No he visto aún la película terminada, pero el guión… es un anticipo de lo que quizá resulte ser el mejor especimen de cine de horror nacional”.

Por su parte, Del Toro aclara que la trama entre los personajes (el anticuario y la niña) tiene un origen familiar: “Cronos viene de la difícil relación con mi abuela, quien para mí era terrible y yo, para ella, era un engendro; pero al final nos amábamos y nos perdonamos mútuamente nuestras diferencias. Es una historia sobre la vida y quienes buscan evadir, en vano, la muerte”.

Cronos 2

Tamara Shanath y Federico Luppi en Cronos (1992)

En 1991, Del Toro actuó en un comercial de televisión para una célebre marca de antiácidos: interpretó a un alto ejecutivo que, agobiado por un malestar estomacal, se convertía en un «Hombre Lobo»

Administrar el desastre

Aunque la cinta contó con financiamiento de varios institutos, empresas y particulares, Del Toro terminó por hipotecar la casa familiar para completar el presupuesto, que se elevó a 2 millones de dólares  — en taquillas, aunque fue muy bien recibida por el público, apenas recaudó 621 mil pues se proyectó en contadas salas.

La filmación y el proceso de posproducción fueron un desastre (todos los días tenía que rehacer los story boards desde cero porque las locaciones y los escenarios no coincidían con los conceptos originales); para colmo, ya filmada y editada, al final la tuvo que reeditar por completo, pues le “sobraba” media hora para poderse comercializar.

Sin embargo, gracias a esas complicaciones, Del Toro ha podido concretar otras obras cuyas producciones fueron igual o peor de catastróficas  — El Laberinto del Fauno y La forma del agua — , sobre todo por su bajo presupuesto  ( ambas de menos de 20 millones de dólares ) . Cuando los jóvenes cineastas le preguntan cómo pueden aprender a hacer tanto con tan poco, él les responde: “Hagan cine independiente en México y, si lo logran, ya pueden producir lo que quieran donde les plazca”.

Laberinto del Fauno

El Hombre Pálido en El Laberinto del Fauno (2006)

Cannes

Cronos 2

Cronos (1993) recibió cinco premios Ariel — incluido Mejor Película y Mejor director — , pero lo que en verdad definió la continuidad de Del Toro como cineasta, fue el Mercedes-Benz Award, que otorga la Semana de la crítica en el Festival de Cannes: “Si no hubiera sido por esa proyección, Cronos hubiera seguido marginada. El momento en que recibió ese premio transformó mi existencia; es uno de los contados eventos que me han cambiado la vida”.

Ese reconocimiento, a la par que Cronos se fue volviendo una cinta de culto, le permitieron a Del Toro conseguir trabajo en los EE.UU.: “No me fui para allá por gusto, sino porque aún debía la hipoteca de mi casa y era la forma más rápida de salir de la deuda; pero gracias a eso, descubrí que existen otras formas de hacer cine”.

Del Toro ha “dado su voz” a los monstruos de la mayoría de sus películas. Por ejemplo, hizo las voces y sonidos de todas las criaturas en El laberinto del Fauno

 

Los altibajos

En 1997, Del Toro recibió 30 millones de dólares de Miramax para producir Mimic, la cual ha sido su peor experiencia de producción, pues los hermanos Weinstein se empeñaban en manipular sus decisiones creativas. De ahí que sea la más desigual de sus entregas.

Mimic

Escena de Mimic (1997)

Tan mala fue esa experiencia en Hollywood, que al año siguiente Del Toro se regresó a México para fundar su propia compañía de cine, pero poco después su padre fue secuestrado. Como el director acudió a las autoridades estadounidenses para poder rescatarlo con vida, los delincuentes lo amenazaron de muerte. Eso lo obligó a mudarse de forma definitiva a los Estados Unidos.

Tuvo que rechazar, con todo el dolor del mundo, dos veces dirigir alguna de las cintas de Harry Potter; para El prisionero de Azkaban ya se encontraba produciendo Hellboy (2004) — por eso se la ofrecieron a Cuarón — . Y para El misterio del príncipe (2009), justo se encontraba filmando la secuela de Hellboy. Lo mismo le pasó en 2010 con El Hobbit (2013), aunque durante dos años desarrolló el arte y el guión, terminó por renunciar por problemas de calendario y financieros.

Hellboy

Durante la filmación de Hellboy II: The Golden Army (2008)

Durante muchos años estuvo trabajando en una adaptación de En las montañas de la locura, de H. P. Lovecraft, pero en 2011 Universal anunció su cancelación, pues el estudio no quiso “arriesgar” 150 millones de dólares en una cinta de clasificación R — restringida — , a pesar de contar con James Cameron en la producción. Luego intentó adaptar ese proyecto a Legendary Pictures, de quienes recibió 190 millones para producir Pacific Rim (2013), pero aunque el estudio pidió que se adaptara a una clasificación PG-13 — para adolescentes y adultos — , jamás se concretó nada: “Aquí está el arte y el concepto; pienso que sería genial una película de horror a gran escala. Si hubiera mentido sobre la clasificación ni cuenta se hubieran dado, pero no pude, soy como un Boy Scout”.

Mountain of madness

Bocetos de producción para “At the Mountains of Madness”

  • Ante éste y otra decena de proyectos frustrados, Guillermo comenta: “Somos una sociedad obsesionada por el triunfo y eso es un gran error porque todo es temporal. He escrito 11 guiones que tal vez nunca llegue a filmar. Pero a todos nos pasa. De un fracaso aprendes un montón y de un éxito aprendes bien poquito. Tienes que hacer las paces con el fracaso. Lo único que tienes que ofrecerle al mundo son tus defectos y tus virtudes y, a veces, unos se disfrazan de otros”.

Mountain of Madness 2

Bocetos de producción para “At the Mountains of Madness”

Nuestro destino final

Luego de recibir dos Globos de Oro por La forma del agua (2018), en la rueda de prensa una reportera de la agencia china de noticias Xinhua le preguntó: “Usted tiene una habilidad extraordinaria para ver el lado oscuro de la naturaleza humana, la fantasía y el terror, pero a la vez es una persona realmente alegre y amorosa. ¿Cómo logra ese balance?” Todos conocemos (y a partir de entonces), convertimos su respuesta en meme: “Porque soy mexicano”.

Luego agregó: “En cierto sentido nadie ama la vida más que nosotros, porque somos muy conscientes de la muerte. La belleza de la vida convive de cerca junto al único lugar al que todos vamos a ir: todos en este planeta estamos en un tren cuyo destino final es la muerte. Así que durante el camino vamos a vivir: tendremos belleza y amor y libertad. Creo que cuando se suprime uno de los dos lados de la ecuación [la oscuridad o la luz], se convierte en un panfleto”.

Shape of water

Durante la filmación de La forma del agua (2018)

El monto total de los presupuestos de las películas que ha dirigido es de sólo 524.9 millones de dólares, recaudando a cambio un ingreso global de 1,185.4 millones

Tres minutos

Meses después, en Málaga, alguien le preguntó sobre su fijación con los personajes de horror, y él volvió a mencionar su pacto infantil, pero ahora tamizado desde la experiencia: “Desde niño le he sido fiel a los monstruos. Me han salvado y me han absuelto porque los monstruos son los patrones de nuestras imperfecciones y nos permiten contemplar la posibilidad de fallar y seguir adelante. Durante 25 años he elaborado historias llenas de ilusión, color, luces y sombras. Y en tres ocasiones, estas fábulas, me han salvado la vida. Porque como directores, estas cosas no se quedan solamente en la filmografía: nosotros hacemos un pacto con un demonio al que le damos tres años de nuestra vida por un registro fílmico de dos horas”.

Shape of water 2

La forma del agua (2018)

“Lo que más me interesa de contar historias son los mundos que hay dentro de otros mundos. Ahora estamos en un momento casi posnarrativo. Eso hace que como nunca el oficio de contar historias — lo digo para periodistas, escritores o directores de cine — , sea tan urgente e importante. Lo más arriesgado hoy es producir una emoción”.

Por último, una constante de todas sus historias, es cómo manejar la muerte y lo explica así: “Uno vive para los últimos tres minutos de su vida. No sé si han visto a alguien fallecer, pero la gente muere con absoluto terror o absoluta paz. Porque entonces ven su vida con absoluta desnudez y con la claridad de que se están yendo. Por eso uno debe pensar bien en sus decisiones, porque eso es lo que verá en ese momento. Todo lo que hagas volverá, y será durante esos tres minutos. A veces hago algo a propósito y pienso: ‘Para esos tres minutos’”.