Jonás Guerra

Impresionable desde pequeño. Amante empedernido de la vida, de sus sinsabores y delicias. Apasionado del amor y asqueado de la violencia. Un sordo y un ciego le quitaron lo taciturno y simple a la existencia; con ellos descubrí las posibilidades de libertad que somos capaces de alcanzar los seres humanos. Mexicano de nacimiento y recalcitrante francés por convicción. Ferviente creyente de que una lectura puede cambiar la vida. Mi padre me dijo alguna vez “Lee todo lo que te caiga en las manos, hijo…” y fue todo; lo selectivo lo descubrí con el tiempo. Quisiera leer todo lo que se escribe, pero hay que priorizar.
Ante la falta de preparación académica (sólo he llegado al bachillerato completo y estoy en vísperas de estudiar idiomas), la mejor manera de poder adquirir las herramientas necesarias para lograr escribir “algo” medianamente decente, han sido la lectura y rodearme en distintos momentos de la vida de personas un tanto letradas y que me llevaron de la mano. He participado en algunos talleres de escritura, en su mayoría de cuento, y ahí pude de manera muy pero muy somera, hallar lo que me distingue; me hace falta mucho más para poder llamarme escritor. Por el momento me considero un escribidor en ciernes. Fui participe en la publicación de dos plaquettes algunos años atrás; no hace falta pero se intuye: los textos (los míos) ahí incluidos son infumables, por decir algo. Están bien como anécdota y en el cajón del olvido. Soy trabajador asalariado. En mi tiempo libre sólo me dedico a dos cosas: leer y escribir. También y de manera autodidacta, aprendo francés e inglés antes de poder estudiarlos como se debe. Quisiera tener la dicha de transmitir lo que la literatura ha hecho conmigo. Uno de mis deseos en la vida es el de tener un centro cultural en donde las bellas artes toquen a los que así lo deseen. Se puede decir, a cabalidad, que este es mi primer logro literario. Espero el primero de muchos, todo dependerá del ahínco con que lo busque. Y ya, creo…

Sus historias

Pepenando
Pepenando