Guillermo Espínola

Conocí a Guillermo Espínola cuando apenas aprendía a caminar y todavía no alcanzaba a verse en el espejo del baño. Vivía en la casa más bonita del mundo, en medio de árboles frutales, gatos, pollos lagartijas y flores. Por cierto, nació en 1962 y es chilango de corazón. Creció cerca del barrio de Tacubaya escuchando a The Beatles cuando sus canciones eran la última moda. Es más, él nació y a la semana siguiente salió "Love me do" en Inglaterra. Por su culpa me sé todas las canciones de The Beatles. Lo vi leer su primera novela subido en un chabacano, rodeado de gatos que maullaban y movían la cola. Sé que Julio Verne comenzó a esculpirle la imaginación, y llevaba en la cabeza a Phileas Fogg, a Barbicane o a Arnie Sacnuson cuando se metía al Panteón de Dolores a buscar tumbas recién abiertas para sacar huesos y vivir episodios de "Cinco semanas en globo" con sus cuates de la cuadra. Fue muy infeliz estudiando electricidad en la secundaria, pero cuando entró a la Facultad de Filosofía y Letras vio en el horizonte la posibilidad de convertirse en maestro. Nunca le gustó la escuela. Eso de las obligaciones. y la tarea nunca fueron lo suyo. Por eso siempre quiso ser maestro. El tío es raro, pero creo que lo entendí cuando comenzó a dar clase de literatura en Bellas Artes. Hablaba de princesas, héroes, fantasmas, monstruos como si todos pudieran vivir esas aventuras, y los chicos de bachillerato comenzaron a leer no por una calificación, sino por el gusto de subirse a sus chabacanos imaginarios a leer rodeados de gatos que movían la cola. Un día pudo dar la clase de Seminario de Arte Mexicano, y lo vi más feliz todavía, pues sus clases incluyeron a dioses mexicanos, angelitos, santos y catedrales góticas. Lo sigo viendo en el espejo todos los días. Y ahora que está jubilado quiere seguir contando historias. Les digo que el tío es raro. Pero me cae bien. 
Guillermo Espínola Pérez es un tío como cualquier otro. Estudió Literatura Dramática y Teatro, aunque nunca fue "carne de escenario". Siempre ha odiado trabajar mientras los otros descansan, así que puso más atención a ese asunto de la Literatura Dramática que al Teatro. Había algo que le llamaba más la atención: enseñar. Fue por eso que comenzó a dar clase a sus tiernos 17 años (música de "Los Años Maravillosos" de fondo), y a partir de 1985 entró a la planta docente del Centro de Educación Artística (CEDART) "Frida Kahlo" del Instituto Nacional de Bellas Artes. Y se quedó ahí por 30 años. En la Facultad de Filosofía y Letras (donde estudió Literatura Dramát... etcétera), fue donde comenzó a escribir. Hoy ya está jubilado, y a través de ipstori descubrió el medio de dar a conocer sus cuentos cortos. Ha escrito una novela (y la sigue escribiendo) y quiere editarla, pero no ha dado con quién.

Sus historias

Una gota de sangre salina
Una gota de sangre salina
Betrance
Betrance
El San Lorenzo
El San Lorenzo
La facultad de soñar
La facultad de soñar
Las luces
Las luces
Aceite de oliva
Aceite de oliva
Café con galletitas
Café con galletitas
Enter
Enter
Atrasito de la silla
Atrasito de la silla